Dos salidas de escape

El modelo económico, político y social cubano, padece una enfermedad terminal hace ya más de cinco décadas. Su estado de mayor gravedad fue sin dudas la crisis de los 90, tras el repentino abandono del desaparecido Campo Socialista y el agravamiento de las contradicciones internas propia de erradas decisiones en la construcción de una estructura económica coherente y efectiva. El arribo a la segunda década de los años 2000, trajo igualmente retos, que desencadenaron en la decisión de permitir la práctica sistemática de actividades privadas, con carácter limitado y la presencia del mercado bajo los límites de la planificación centralizada y socialista.

Por estos días la sociedad cubana se debate por dos posibles salidas, desde una visión simplista y generalizada de las problemáticas económicas de la nación. Por un lado el perfeccionamiento y la defensa a ultranza de un fracasado sistema centralizado de la economía, con un alto predominio de la empresa estatal y la defensa de una ideología socialista para la edificación de un futuro económico para la nación. La otra cara de la moneda muestra una salida más osada, disidente y atrevida, propone una ruptura total pero progresiva de la economía en su forma planificada y racionada de forma subjetiva a una práctica sustentada en las leyes del mercado y el fomento de formas no estatales de producción de bienes y servicios.

Son dos salidas o soluciones formuladas por los cubanos todos, oficialistas o de oposición o disidentes en función de alcanzar una sociedad con resultados en el orden económico que permita potenciar acciones sociales, educativas, culturales y afianzar un sistema político que respalde e impulse el desarrollo en su concepto general.

El panorama económico de la isla en las últimas décadas ha sido difícil en el plano económico. Tras la llegada al poder, en enero de 1959, los rebeldes instauraron en La Habana, la capital de una nación autodenominada diferente, pero que más tarde acabaría develando su verdadero carácter, un camino apegado a los ideales socialistas y apoyados económica, política y socialmente por la Unión de Repúblicas Socialista Soviética.

La prometida propiedad de todos, bajo la conducción, gestión y control del Estado, como salida participativa y de éxito hacia el desarrollo, no ha rebasado aún su carácter formal, ni ha demostrado la efectividad teórica que profesa la ideología marxista. Hasta el momento los resultados obtenidos como generalidad son la antítesis de todos los elementos que se presentan. Con los años, la economía estatal socialista se ve cada vez más contraída, deprimida y condenada incluso por la población a desaparecer progresivamente.

Los trabajadores de las empresas estatales ascienden a 4 591,1 miles de trabajadores1 y son hoy como generalidad el sector de la economía de menores ingresos según los reportes ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Los vinculados a las actividades y sectores presupuestados de la economía, constituyen los más afectados en temas de ingreso, condiciones de trabajo y acceso a gratificaciones. En un país donde el salario medio mensual asciende a 740 CUP2 y los niveles de inflación son considerablemente altos, los cubanos y las cubanas, deben ser capaces de generar ingresos adicionales a los provenientes de la actividad laboral oficial o resignarse a vivir con serias limitaciones humanas y materiales.

Tras casi una década de reformas económicas, en busca de una posible salida a la situación depauperada de la nación, los resultados aún no se vislumbran en el horizonte.

Hace apenas unos meses –diciembre de 2017– en la ANPP se presentó una Reforma Empresarial, que carece aún de un alcance real tomando en cuenta las necesidades de la nación y las expectativas de los actores económicos nacionales. Con la finalidad de generar independencia, la normativa aprobada propone la separación entre ministerios y empresas, elemento necesario, pero aún insuficiente para generar el cambio que se precisa. La organización de las entidades3 continúa siendo un proceso complejo y estratificado, lejos de la autonomía que se requiere para garantizar el despegue económico que se requiere. Recordemos que cerca del 70% de la producción de bienes y servicios en la isla son originados por formas estatales de propiedad.

En el año que recién cierra (2017) las autoridades informaron un cuestionable4 crecimiento de la economía cubana de 1,6%, resultado motivado entre otros por la dinámica favorable en el turismo5; así como incrementos en los sectores del transporte, comunicaciones, agricultura y las construcciones. Para el próximo periodo se espera alcanzar un desempeño favorable y ascendente que represente un crecimiento del 2% del PIB. Esta condición aunque necesaria, no es suficiente, se requiere mantener una estabilidad en la tasa de crecimiento nacional con valores entre el 6 y 8% al año. Bajo las condiciones actuales, es poco probable la consecución de tal objetivo, se hace imprescindible transformar la forma en la que se organiza, gestiona y controla la actividad productiva y de servicios.

La segunda salida es quizás un camino menos explorado pero más esperanzador por las potencialidades que ha demostrado en la escena internacional y en las difíciles condiciones de la economía cubana en las últimas cinco décadas. La actividad privada constituye una alternativa real y viable para reformar progresivamente la precaria estructura económica de la nación cubana. En los últimos 6 años los practicantes de actividades no estatales han ascendido significativamente:

Tabla No. 1: Comportamiento de la actividad económica privada en Cuba.

Unidad de Medida: Miles de Trabajadores.

Año Cantidad de personas vinculadas al sector privado Cantidad de personas registradas como TPCP*
2017 567,96
2016 1 139,2 540,8
2012 1 005,3 404,6
2011 928,5 391,5
2010 589,4 147,4

*Trabajadores por cuenta propia.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

El número total de cubanas y cubanos registrados como trabajadores por cuenta propia en el segundo semestre de 2017, muestra un valor similar a la cantidad total de vinculados a la actividad privada, siete años atrás (2010). Este demuestra el aumento progresivo experimentado por esta práctica, que gana reconocimiento social a escala nacional.

En un periodo relativamente corto, se evidencia la corrida de una masa laboral de la esfera estatal hacia la actividad privada. Espacio de actividad económica, que ofrece ventajas económicas favorables, reconocimiento social y posibilidad real de éxito, para el emprendimiento. En prácticas cotidianas la actividad privada, quizás hasta de forma inconsciente ha demostrado la ineficiencia estatal y la capacidad de gestión que posee. Establecimiento previamente gestados por las autoridades y caracterizados por la ineficiencia y la imposibilidad de prestar servicios o colocar productos al nivel de la demanda, son radicalmente transformados cuando en usufructo son entregados a formas no estatales de gestión.

El tiempo van pasando y los resultados son los grandes ausentes en este proceso. La confianza que albergaban algunas cubanas y cubanos, se ve con razón disminuida o apagada, ante la imposibilidad de mejora económica familiar y personal.

  1. Según los datos ofrecidos por el Anuario Estadístico de Cuba 2016. Capítulo 7: Empleo y salario. Edición 2017.
  2. Según tasa de cambio actual, este valor (740 CUP) equivale a 29.6 USD.
  3. Se hace alusión a las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDEs) y las Unidades Empresariales de Base (UEBs).
  4. Datos Interesantes: Los daños ocasionados por el huracán Irma fueron cuantificados en 13 mil millones 185 mil pesos, cifra calculada a partir de la paridad del peso con el dólar norteamericano. En el caso de los servicios médicos cubanos, el principal mercado, Venezuela, sigue afrontando una situación financiera, económica y política sumamente compleja y ello impacta en los ingresos recibidos por esos servicios. Los bienes exportables internacionales como el níquel, el azúcar y el petróleo, no manifestaron variaciones significativas en los valores de precio.
  5. En este esfera se implantó un nuevo récord de visitantes internacionales ascendentes a 4 millones 700 mil personas.
  6. Dato ofrecido por la prensa cubana oficialista en agosto de 2017.

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