Dulcemente amargo

La apicultura en Cuba es una actividad que data desde los lejanos tiempos de la colonia y se ha mantenido hasta nuestros días. Esta consiste en la crianza de abejas melíferas, con el propósito de producir miel, jalea real, propóleos y cera para el consumo humano. La miel de abeja tiene una alta demanda por tener gran cantidad de propiedades útiles para diferentes fines como pueden ser gastronómicos, terapéuticos, energéticos, cicatrizantes, resfríos, dolores de garganta, entre otras muchas utilidades. Como ya dijimos es para el consumo humano, pero la pregunta que nos formulamos es la siguiente: ¿Para cuáles seres humanos? ¿Extranjeros o nacionales? O será que estamos tan bien alimentados y sanos que no necesitamos los cubanos de ese beneficioso y sabroso producto con su variedad de propiedades. ¿Acaso está la miel de abeja en la lista negra de la papa, la carne de res y la langosta? Pareciera que sí.

En Cuba muchos cimarrones sobrevivieron a la muerte por hambre gracias a ella, igualmente los insurrectos mambises la utilizaron como alimento y edulcorante. Siempre se usó con romerillo, yemas de huevo o en el café, la consumieron nuestros abuelos y padres, ¿Por qué no nosotros también?

Pues bien, los medios oficiales reconocen abiertamente que la miel es un producto exportable, de alta demanda y elevado precio; ciertamente los campesinos que se dedican a la cría de abejas para la producción de miel se benefician con los nuevos precios impuestos por el Estado, aunque estos son solo una pequeña tajada de las ganancias que aporta al Estado la venta al exterior de este producto. Pero lo anterior no está reñido con el hecho de que una parte de esta producción se debiera comercializar a precios moderados en el mercado interno, es inconcebible que los cubanos no podamos acceder a miel de calidad, otros países que exportan benefician a su mercado nacional con bajos precios de sus productos estrellas, por ejemplo, en Venezuela, en sus buenos tiempos, el litro de gasolina costaba menos que un litro de agua embotellada, es decir exporta mucho petróleo pero ofrece regalías a sus ciudadanos, por desgracia por obra y gracia de su socialismo del siglo XXI ya no es así.

Nada amigos lectores que ya la miel de abeja cayó en el “saco” de la sacrosanta divisa, por lo que solo la encuentras por la calle a altos precios, por demás de baja calidad y dudosa higiene; otra opción en comprarla en las tiendas recaudadoras de divisas (TRD), pero los precios son prohibitivos para el bolsillo del ciudadano común: vendida con excelente imagen comercial, los potes más pequeños no bajan de los 1.55 CUC los otros mayores pueden costar hasta 2,50 igualmente en divisas y cabe mencionar que estos últimos no rebasan los 500 gramos.

En la provincia de Camagüey, la planta de procesamiento de la miel de abeja cuenta con el equipamiento necesario para cumplir con el plan anual de 6500 toneladas y una mayor competitividad en el mercado internacional. Y no es la única planta en el país ni la que más produce; luego entonces ¿por qué la escasez?, no se le puede achacar la culpa al embargo o al bloqueo como le llaman aquí las autoridades gubernamentales. Al parecer por ahora no escucharemos más la frase “miel sobre hojuelas”, este dulce fruto de nuestra tierra será saboreado por pueblos lejanos, porque a nosotros nos está sabiendo amargo.

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