El fracaso de las Cooperativas No Agropecuarias en Cuba

El proceso esperanzador que comenzó a finales del 2012 en Cuba con un gran despliegue propagandístico de creación de las Cooperativas no Agropecuarias(CNA) ha muerto sin penas ni glorias. Este experimento socialista no merece un funeral tan callado, sin un doliente que despida el duelo.

El martes 11 de diciembre de 2012 se publicó en la Gaceta Oficial de la República de Cuba un paquete legislativo creando las CNA. Este paquete contenía el Decreto-Ley 305 de las cooperativas no agropecuarias, el Decreto-Ley 306 del régimen especial de seguridad social de los socios de las cooperativas no agropecuarias, Decreto 309 reglamento de las cooperativas no agropecuarias de primer grado, Resolución 570/2012 del Ministerio de Economía y Planificación sobre procedimiento de licitación y Resolución 427/2012 del Ministerio de Finanzas y Precios normas específicas de contabilidad.

Las CNA hijas putativas del ¨superministro¨ Marino Murillo, fueron creadas dentro del proceso de actualización del modelo económico y social cubano como respuesta a la necesidad de descentralizar la actividad empresarial ineficiente fundamentalmente de los servicios y para potenciar el sector no estatal de la economía como vía para asimilar la mano de obra excedente resultante del proceso de perfeccionamiento de la empresa estatal socialista, que en realidad resultó un malogrado redimensionamiento empresarial.

El fundamento teórico ideológico de las CNA estuvo dado directamente por los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, 25, 26, 27, 28 y 29 e indirectamente por los lineamientos 01, 02, 03, 04 y 311. Especialmente la jerarquía decisora partidista comunista dio luz verde al proceso de creación de las CNA en correspondencia al lineamiento 03, que dice ¨En las formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales.¨  Esta es la clave del proceso impedir, a toda costa el enriquecimiento y consecuente empoderamiento de los nuevos actores de la economía cubana en transformación.

La creación de las CNA fue en general bien acogida por la población cubana y era un símbolo de los nuevos tiempos aperturistas que corrían con el nuevo Castro en el poder. Recordemos que aunque en el Código Civil vigente, Ley 59 de 16 de julio de 1987 se reconocen a las cooperativas como una forma de propiedad colectiva que contribuye al desarrollo de la economía nacional, de hecho desde el triunfo de la Revolución solo se autorizaba la creación de cooperativas en la esfera agropecuaria a pesar de la rica historia cooperativista con que contaba Cuba antes de 1959 especialmente en el sector del transporte.

Sin duda las creación de las CNA fue una pequeña apertura en una economía planificada blindada, especialmente la posibilidad de crear cooperativas de segundo grado o sea la conjugación de varias cooperativas en una sin perder la personalidad jurídica original, permitiendo así nuevos actores económicos de peso capaces de rivalizar con la empresa estatal. Aunque teóricamente según el Decreto-Ley 305 del 15 de noviembre de 2012 los principios de las CNA, recogidos en el artículo 4, voluntariedad, cooperación y ayuda mutua, decisión colectiva e igualdad de derechos de los socios, autonomía y sustentabilidad económica, disciplina cooperativista, responsabilidad social, contribución al desarrollo planificado de la economía y al bienestar de sus socios y familiares y colaboración y cooperación entre cooperativas y con otras entidades se avenían con los principios cooperativos de la Alianza Cooperativa Internacional de 1995 derivados de los pioneros de Rochdale, que son la adhesión voluntaria y abierta, gestión democrática por parte de los asociados, participación económica de los asociados, autonomía e independencia, educación, formación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad e igualdad. En la rica vida real las cooperativas nada tuvieron de libres y mucho menos de democráticas. Así de las 498 CNA creadas durante los dos primeros años y medioG de la experiencia, el 77% fueron creadas por encargo estatal pero el 23% restante que supuestamente fue creada por iniciativa de los socios, en realidad consiguió el aval del órgano de relaciones estatal demostrando que fueron convenientes y de interés gubernamental, incluso fueron aprobadas todas por el Comité Ejecutivo del Consejo de Gobierno. Sí, aunque usted no lo imagine, la creación de una CNA, por ejemplo en la cafetería de la esquina, tiene que ser aprobada por el máximo órgano ejecutivo cubano. El récord guinnes de la burocracia cubana.

Ahora corresponde justificar nuestro criterio para afirmar el fracaso de las CNA, ya que todavía funcionan 397, según las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). El proceso de creación de las CNA está suspendido hasta promulgar una nueva ley de cooperativas, al menos eso responden las autoridades locales a los solicitantes de iniciación. En el año 2013 se autorizaron 198, en el 2014 fueron 147 y 22 en el 2015, no contando con datos del 2016. Todo ello a pesar de que la prensa oficial informó que 12 988 entidades de la gastronomía y los servicios pasarían a esta modalidad de las CNA en el pasado 2016. Lo cual no se cumplió y en cambio conocimos que calladamente se entregaron muchas unidades estatales a personas naturales en la modalidad de arrendamiento de locales, poniendo así punto final al proceso de las CNA. Añadiendo que la mayoría de las CNA existente ya no funcionan como cooperativas sino como pantallas de emergentes inversionistas locales en un proceso de infiltración solapado.

En cuanto a las causas del fracaso además de la consabida inexistencia de un mercado mayorista en Cuba y la imposibilidad de importar o comprar libremente los insumos, creo que la raíz está en la ineficiencia global de la economía estatal socialista, en su carácter planificado que corta toda iniciativa de sus actores y en la coexistencia de una doble moneda, el peso moneda nacional (CUP) y el peso libremente convertible (CUC) con sus distorsionadas tasas de cambio que llevan por ejemplo al absurdo que los taxistas ganen más vendiendo en el mercado negro el combustible asignado por el estado, que transportando pasajeros. A veces incluso la duplicidad de moneda se convierte en triplicidad de moneda porque los CUC no tienen respaldo en divisas internacionales convertibles y sólo aquellos CUC certificados y aprobados por el estado son los que pueden canjearse para importaciones del exterior. Otras  reformas en Cuba como la de la agricultura, fracasaron por su carácter sectorial obviando la radical reforma económica en su conjunto como única solución viable.

Dentro del balance positivo que nos dejó el proceso de las CNA quiero resaltar la inédita Resolución 570/2012 sobre el proceso de licitación pública de los bienes estatales para su gestión por las CNA. En la economía corrupta y de plaza sitiada que tenemos en Cuba, esta Resolución fue como una visión de un futuro esperanzador en medio de la tempestad. Pasarán algunos años y tendremos verdaderas y libres cooperativas que podrán cumplir su rol de responsabilidad social como alternativas viables a las apetencias del gran capital internacional. Al menos el movimiento cooperativo y la economía solidaria sera el último reducto de la izquierda radical en Cuba.

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