Atropellos al cuentapropismo en tiempos de coronavirus

El trabajo por cuenta propia en Cuba se ha vuelto más complejo desde la llegada de la Covid-19. Primero, por las sabidas limitaciones que impone el Gobierno para ejercer las actividades aprobadas y, luego, por la escasez de insumos y materias primas con qué realizarlas.

Si bien algunos sectores han podido navegar con suerte en medio de las turbulentas aguas a las que se ha sumado una agravada crisis económica que el discurso oficial busca justificar con el recrudecimiento del bloqueo norteamericano y transitar por la apertura de un segmento de mercado de bienes y servicios paralelo dolarizado , la exportación de servicios médicos, entre otro, la amplia mayoría ha tenido que cerrar o buscar alternativas para sus negocios a la espera de mejores tiempos y facilidades. Los transportistas y los elaboradores de comida han sido de los pocos que han visto en los encargos a domicilio, por redes sociales, teléfono u otras vías no habituales, la oportunidad de ejercer de alguna manera su actividad.

Sin embargo, los asistenciados y pensionados, asociados a alguna de las modalidades de trabajo por cuenta propia que no han podido ejercer durante estos 6 meses, han visto bien limitados sus ingresos y el pago mensual que les da el Estado no cubre en lo más mínimo sus gastos indispensables puesto que todos los precios en la Isla se han disparado de forma alarmante ante la espiral inflacionaria generada.

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Carne de cerdo y productos derivados desaparece de la mesa de los orientales cubanos

Desde siempre, la carne de cerdo y sus derivados son preferencia en la mesa de los cubanos, desde antaño recreado en canciones populares como “el mamífero nacional”. También se hizo costumbre que, en la mayoría de las viviendas en zonas rurales y semi rurales, críen al menos uno de estos animales ya sea a modo de inversión para la compra de cualquier bien o servicio que se necesite o como fuente de alimento con sus carnes. (1)

Los precios variaban según la región del país y la disponibilidad de producción de cada provincia, pero en la región oriental la libra al corte de carne de cerdo costaba 25 pesos cubanos en promedio en los últimos cinco años anteriores a la crisis sanitaria.

La crisis económica que azota a Cuba, acrecentada con la llegada del COVID 19 y el reordenamiento monetario impuesto por el Gobierno, han hecho que en poco tiempo haya desaparecido esta fuente de alimentos de los mercados estatales y privados y se cotice hoy a un precio de 110 pesos cubanos por libra en la mayoría de las provincias de esta región cubana históricamente con las mayores tasas de desempleo, embarazo juvenil, abortos, alcoholismo y violencia intrafamiliar del país.

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“Flores, florero…”

Desde la antigüedad el oficio de vender flores es muy bien apreciado porque las flores- no hay quien no guste de ese regalo de la natura- contribuyen al mejoramiento humano. Los vendedores de flores ayudan al amor y la fe.

Iroelsis Pacheco es un tunero que se dedica por cuenta propia a vender flores. Israel vende sus flores fundamentalmente en la zona comercial de la ciudad y, ocasionalmente, en función de la demanda, entra en centros de recreación donde le vende su mercancía a las parejas que se encuentran en esos lugares.

El pasado sábado 13 de febrero se encontraba ofertando sus flores en una de las calles que desembocan en la plaza Vicente García de la capital tunera cuando dos inspectores de la dirección integral de supervisión de la provincia lo abordaron pidiéndole sus documentos personales y el que lo acredita como trabajador por cuenta propia. Una vez visto que todo estaba en orden, los funcionarios procedieron a imponerle una multa de 1500 pesos porque, según ellos, él no podía estar vendiendo en la parte del centro histórico.

Este Observador Económico considera que Israel no estaba violando ninguna norma, pues no existe tal prohibición en la legislación nacional ni tampoco en las disposiciones del Gobierno local. Sin dudas, este caso es una consecuencia de la “ofensiva” contra las ilegalidades y las indisciplinas sociales que se ejecuta en esta provincia.

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¿Para cuándo el perfeccionamiento real del trabajo privado en Cuba?

Por su alcance la Estrategia económica y social oficial para enfrentar la situación de crisis sanitaria por la Covid-19, es ambiciosa, tal muy ambiciosa: “Producción de alimentos…fortalecimiento de la empresa estatal… unificación monetaria y cambiaria… modificación del sistema de distribución de divisas en la economía…eliminación del gravamen a la compra de dólares… canalización de las remesas en función del desarrollo económico y social…implementación del mercado de deuda pública con participación de diversos sectores… industria nacional como principal proveedor de bienes y servicios que demanda la economía… exportación de todas las formas de gestión a través de empresas de Comercio Exterior…perfeccionamiento del trabajo del sector no estatal, con prioridad inmediata en la ampliación del trabajo por cuenta propia, de quitarle trabas…(…).”

Transcurridos 7 meses de la publicación del paquete de reforma, y en el contexto de la polémica Tarea Ordenamiento, fue noticia relevante para Cuba, y más allá de sus fronteras, el anuncio por las autoridades del perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, al quedar eliminada la restrictiva lista de 127 actividades permitidas desde 2010, y las modificaciones en el sistema tributario.

Con referencia en el Clasificador Nacional de Actividades Económicas (CNAE) (http:www.onei.gob.cu/node/14808) la lista de actividades permitidas se extiende alrededor de 2.000, dejando en 124 ocupaciones limitadas o vedadas entre las que sobresale la educación y la salud, estandartes ideológicos del socialismo cubano.

En voz del viceprimer ministro Alejandro Gil, “para elaborar la política de perfeccionamiento se consultó a los ministerios, empresarios estatales y actores de ciencia”, dejándose al margen los cuentapropistas cubanos y otros trabajadores privados directamente afectados por las medidas tomadas y por la COVID-19, en momentos de debilidad de la economía y de vulnerabilidad macroeconómica que trajo consigo una combinación de choques externos e internos, causa de la mayor crisis económica y social del país en tres décadas, con efectos muy negativos en el empleo, pobreza y la desigualdad.

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¿Quién protege al sector por cuenta propia cubano?

Aunque la mayoría estábamos esperanzados con la nueva normalidad y que este 2021 sería un poco mejor con respecto al contagio de la Covid 19, el mes de enero nos dio de bruces cuando una vez más, luego de varios meses con bajas tasas de contagio en el país, se vuelve a cerrar las ciudades por otro pico de infectados por el coronavirus.

Claro está, que cerrar las ciudades lleva aparejado un grupo de medidas y restricciones para detener el contagio, medidas que una vez más tienden a afectar drásticamente el desempeño de los cuentapropistas, como es el caso del cierre de las áreas de comercialización de los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) y lamentablemente las herramientas de protección de ingresos, que puede y debe activar el Estado para contribuir a la economía doméstica de todos los ciudadanos cubanos, no son aparentemente iguales según los tipos de propiedad.

Los TCP vuelven a estar en peligro de perder sus ingresos, quedando a merced de sus ahorros, la “asistencia social temporal” o sus inventos como intento de subsistencia ante este nuevo periodo de crisis. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) como órgano rector del Gobierno, dentro de sus medidas de protección al trabajador, contempladas en el Código de Trabajo, no ampara y protege a los TCP ante situaciones excepcionales como esta, que conllevan a la pérdida total o parcial de sus salarios, resaltando un sesgo estatal muy marcado y dejando claro los beneficios a los trabajadores de empresas presupuestadas.

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No da la cuenta

La llegada del año nuevo y el inicio de la Tarea Ordenamiento no han dejado a nadie indiferente y más cuando significa una de las más grandes transformaciones económicas en los últimos 30 años en Cuba. A mediado de mes se pueden observar con más claridad sus implicaciones, defectos y sus probables consecuencias asociadas.

El sector por cuenta propia, y los que laboran en el, han sido uno de los más perjudicados con las nuevas medidas, pues el sector enfrenta un shock de costos más allá del efecto directo que tiene el aumento del costo de los insumos, materias primas y equipos, así como el efecto indirecto del aumento del costo de la vida en general.

Este sector enfrenta un aumento de costos laborales, al aumentar tanto el salario mínimo como los pagos en el sector estatal, que representa el sector más demandante de fuerza laboral en la economía del país. Este proceso fuerza el alza de los costos salariales del sector por cuenta propia, en función de retener y ampliar mano obra, costos que a la larga se pasaran a los consumidores. Un incremento salarial en el sector estatal representa siempre un ajuste indirecto sobre el resto de los salarios en la economía y una forma de regular igualmente el pago de un salario digno en todas las formas de propiedad, pero este ajuste en presencia de mercados irregulares puede recaer en una mayor presión de incremento de precios en los mercados no estatales.

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