Tempestades y sequías de la economía cubana

El año 2016 termina y los indicadores económicos así como la situación social en general que se devela no es para nada esperanzadora. Varios son los elementos que parecen desmoronarse en la breve y muy bien construida intervención del Ministro de Economía y Planificación de Cuba, Ricardo Cabrisas, quien presentó ante los diputados a la Asamblea Nacional de Cuba algunas informaciones y pocas soluciones a los terribles problemas estructurales de carácter económicos que azotan a la isla. De esta manera ya se acepta públicamente por las más altas instancias del Estado cubano la presencia de una fuerte depresión en la Isla.

Antes de comenzar cualquier análisis u ofrecer alguna valoración sobre los escasos indicadores económicos ofrecidos por las autoridades o las problemáticas que afecta la economía de esta nación, propongo sentar bases conceptuales que faciliten la comprensión, el análisis y sobretodo la crítica que este autor pretende realizar sobre esta información oficial ofrecida por el Gobierno de la Isla.

En su intervención el Ministro Cabrisas expresó y cito: “El plan que presentamos hoy a esta asamblea es tenso y no sin riesgos, con gestiones en marcha aún pendientes de definición, pero estimamos que lo podemos cumplir. Lo anterior exige de nosotros voluntad, decisión organización, disciplina y atención priorizada a todos estos asuntos, conducidos personal y directamente por los jefes de los organismos y entidades y con la comprensión y de decidido apoyo de las diputadas y diputados”1

Todo lo anterior es cierto para alcanzar las metas que se propone este país para el 2017, pero desde las ciencias económicas, es importante acotar que el elemento determinante para la transformación real, radica en el aspecto objetivo, material y no en el subjetivo. Es por ello que aunque abunde la capacidad, la disciplina, el orden y el apoyo de jefes y diputados y diputadas entorno a la consecución del plan, la realidad indica -y la ciencia respalda- que el crecimiento económico de la isla depende esencialmente de otros factores reales, objetivos, materiales, que en estos momentos escasean.

La intervención del Presidente de Cuba, General Raúl Castro Ruz, inicia recordando la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional correspondiente a diciembre de 2015, cuando aseveró: “(…) el desempeño de la economía cubana en el 2016, enfrentará limitaciones financieras, como consecuencia de la caída de los precios de las exportaciones y por la disminución de los precios de los principales rublos, así como afectaciones en las relaciones de cooperación con otros países”2. Esta predicción se convirtió en realidad latente y palpable, en el mes de julio del 2016. Las limitaciones financieras persistentes motivadas por el decrecimiento de los ingresos por exportaciones, las dificultades económicas de algunos de los principales socios económicos del país debido a la caída de los precios del petróleo y la contracción de los suministros de combustibles procedentes del exterior se agravaron en el segundo semestre del año, conduciendo a la economía hacía su decrecimiento cuantificado a través de la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en un 0.9%.

El decrecimiento del PIB en 2016 coloca a la isla en recesión, debido –sobre todo– a una baja en las exportaciones y las dificultades enfrentadas por sus socios comerciales, en especial la República Bolivariana de Venezuela. Este resultado, el más bajo en las dos últimas décadas, es desfavorable en comparación con el 4% de crecimiento alcanzado en el año 2015 – incluso se encuentra por debajo del 1% de crecimiento alcanzado en el año 2014, tras recaer al promedio de 2,4% que caracterizó el período 2009 -2014.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe para el 2016, pronosticaba un crecimiento modesto de la economía cubana, con un valor que alcanzaba apenas el 0.4%, ubicando a la mayor de las Antillas en la retaguardia de las naciones del continente.

En la evaluación del desempeño de la economía en el 2016 y la perspectiva para el año 2017, se ratifica: la tensa situación existente con la disponibilidad de divisas, el incumplimiento de los ingresos previstos en el plan de exportaciones y las fuertes limitaciones en el suministro de combustibles, que sitúa a la isla en un escenario que no podrá revertirse en el corto plazo, caracterizado por fuertes restricciones, que obligan a un profundo análisis y atención priorizada a los asuntos de la economía nacional por parte de las máximas autoridades.

A pesar del terrible escenario interno descrito anteriormente, el Ministro Cabrisas  y luego el Presidente del País, afirmaron que la situación económica que enfrenta la nación es difícil, incluso puede recrudecerse, pero a pesar de ello se espera un crecimiento del 2% para el año 2017, pero para alcanzar este propósito se hace indispensable trabajar en tres direcciones:

  • Garantizar las exportaciones, los cobros consignados en el plan y trabajar de inmediato en crear las condiciones para incrementarla en los años sucesivos.
  • Identificar en la producción nacional la posibilidad existente para sustituir importaciones en cualquier magnitud.
  • Reducir al mínimo posible los gastos no imprescindibles, usar racional y eficientemente los recursos que se entregan.

Ante la Asamblea Nacional se reconoce como una deficiencia que perdura, el hecho de que la inversión extranjera aún no logra un desempeño fundamental en el desarrollo del país, por lo que es preciso dinamizar esta actividad a partir de los proyectos en sectores priorizados. “No se logra que la inversión extranjera juegue un papel fundamental en el desarrollo del país como plantean los lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. La situación actual nos exige a todos dinamizar este aspecto”3. Cabrisa Ruiz, reconoce además que en el plan de la economía del año 2017 sigue siendo muy baja la participación de la Inversión Extranjera con un 6,5% del total a invertir.

Raúl en sus palabras llama igualmente a la dinamización de la Inversión Extranjera, sobre esta actividad expone, algunos de los factores que han frenado el correcto desarrollo de la misma y que necesariamente habrá que superar si se pretende convertir la IED en pilar del desarrollo de la nación cubana. Dilaciones excesivas en los procesos de aprobación, mentalidad obsoleta para asumir esta actividad, temor al capital extranjero y a las relaciones capitalistas de producción que necesariamente trae implícita, son tan solo algunos de los más frecuentes obstáculos que deben superar los inversionistas que optan por colocar su capital en esta isla.

Sobre el Proyecto de Presupuesto, presentado por la Ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, y puesto a consideración de los diputados y las diputadas, debemos destacar como elemento significativo la presencia de un resultado deficitario que alcanza los 11 mil 500 millones de pesos, lo cual representa un 12% del Producto Interno Bruto. Se explicó también que ese déficit tiene un respaldo importante en el incremento de producciones e inversiones, además de asegurar niveles similares al actual año en la esfera social. Se ha previsto cubrirlo mediante emisión de Bonos Soberanos que adquiere el Sistema Bancario Nacional, junto a otros compromisos financieros a ejecutar en el año 2017, que no sobrepasan los 2 mil 740 millones de pesos.

Raúl en su intervención resalta que la isla no produce todo el combustible que necesita, por ello debe importar cada año volúmenes significativos de este producto, esta situación afecta de forma directa los resultados de la economía, por tanto sin renunciar al incremento de la producción nacional de petróleo, hace un llamado a la aceleración del uso de las fuentes renovable de energía, pues solo el 4,65% de la generación de electricidad en Cuba proviene de esta vía.

Así mismo Cabrisas explicó que como salida a la terrible situación económica por la que atraviesa Cuba, se proponen mayores crecimientos en la industria azucarera (30%) y en hoteles y restaurantes (8%). También se prevén incrementos en el sector del transporte, almacenamiento, comunicaciones, suministro de gas y agua, la agricultura, silvicultura, comercio y la industria manufacturera.

Cabría entonces preguntarse de dónde saldrán los recursos materiales que impulsaran estos sectores, teniendo en cuenta el difícil escenario antes descrito, la incapacidad de la economía cubana de generar ahorro para inversiones y la escasa participación de la inversión extranjera en el plan del 2017.

Toda la información presentada resulta inconsistente con el optimismo y las proyecciones futuras que desde el Ministerio de Economía y Planificación se proyectan para el año 2017, donde a decir de las propias autoridades de la isla se mantienen las mismas condiciones que impidieron la consolidación de la actividad económica nacional en el 2016, pero aun así, estas autoridades abogan por proyectar un escenario futuro de crecimiento que ha de alcanzar un 2%, basado en elementos que este autor desconoce.

Sin embargo en las proyecciones de crecimiento para el 2017, el organismo internacional CEPAL, difiere de este valor, esta apunta que en lo que respecta a Cuba, para el año 2017 pudiera significar un lento repunte económico en el orden del 0,9%. Esta condición pudiera materializarse, según la comisión regional, debido a la posible regularización del envío de combustible venezolano, al empuje de sectores como el turismo, las telecomunicaciones, la construcción y la agricultura, y al incremento esperado en los precios del azúcar y el níquel.

Ante esta situación los diputados y las diputadas del parlamento cubana una vez más vuelven a quedar mal parados, los máximos representantes del pueblo, continúan asistiendo a las sesiones de trabajo de este órgano como simples oyentes, privados de propuestas efectivas, inteligentes, novedosas, que puedan revertir la caótica situación actual, son actores pasivos que en su mayoría carecen de fuerza real para enfrentar este lamentable y ofensivo informe, y quienes la poseen prefieren no combatir, solo ceder.

La ciencia existe, es objetiva y ha demostrado con hechos fehacientes el funcionamiento de la economía como una ciencia social. Será entonces la historia quien al cabo de un año otorgue la razón al voluntarismo o el conocimiento.

  1. Palabras pronunciadas por Ricardo Cabrisas Ruiz, Ministro de Economía y Planificación de la República de Cuba, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, transmitidas por la televisión cubana, en su espacio de Noticiero Estelar el 27 de diciembre de 2016.
  2. Intervención del Presidente de Cuba Raúl Castro Ruz, ante la Asamblea nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 2016, transmitida por la televisión cubana.
  3.  Palabras pronunciadas por Ricardo Cabrisas Ruiz, Ministro de Economía y Planificación de la República de Cuba, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, transmitidas por la televisión cubana, en su espacio de Noticiero Estelar el 27 de diciembre de 2016.

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