Inversión extranjera en Cuba: querer no es poder

En la actualidad nadie apuesta por una economía cubana que sustenta sus políticas en un modelo que las propias autoridades consideran agotado y que se muestra contradictorio, ineficaz y desesperanzador para el ciudadano común.

Me gusta precisar que la economía es un instrumento, un medio para alcanzar el desarrollo, y no un fin en sí misma. Esa  es la dimensión política de la economía. O sea, si la economía tiene que ver con todo, entonces afecta e incumbe a todos, no solo a los políticos y a la sociedad civil.  Cuando se habla de economía hay que tener presente que las políticas económicas, es decir, lo que el gobierno cubano decide e implementa en materia de precios, impuestos, industria, transportes, políticas laborales o de inversiones, en educación, salud pública, vivienda, agricultura, gasto militar y un larguísimo etcétera deben tener como objetivo el desarrollo económico del país. Dicho llanamente: la prosperidad de las cubanas y cubanos.

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¿Quién tiene la SAL-UCIÓN?

Los trabajadores por cuenta propia en la ciudad de Santa Clara, ubicada a 300 kilómetros de La Habana, enfrentan una seria dificultad. Aquellas actividades cuyos procesos productivos requieren de la presencia de la sal, se encuentran hoy bajo una seria problemática. La escasez de este producto es reconocido incluso por los órganos de prensa oficialistas locales.

Según las autoridades encargadas de este asunto, la dificultad reside en el hecho de que ENSAL, la distribuidora nacional, no ha realizado las entregas habituales destinadas a la red minorista, espacio donde “deber confluir los trabajadores por cuenta propia para adquirir los insumos, medios y herramientas que necesitan” para la práctica sistemática de la actividad.

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El estancamiento y conservadurismo del Estado cubano para enfrentar los desafíos económicos, impiden la prosperidad y con ello se corre el riesgo de perder la Nación cubana

¿Cómo pudiera llegar a ser Cuba un país próspero?

Múltiples pudieran ser las respuestas a la interrogante anterior. Y es así porque cada persona tiene su propio concepto de prosperidad que se va construyendo a lo largo de la vida teniendo como  referencia el trabajo personal y la experiencia de los otros.

A pesar de ello, nadie niega o reniega de ella. Usted quiere tener prosperidad, ella también, él; todas y todos en Cuba queremos ser prósperos. Tengo absoluta certeza de que no hay cubana o cubano, no importa dónde esté, que no desee con fervor que Cuba puede llegar a ser  un país próspero. Pero, ¿qué significa ser próspero? ¿Es algo que depende solo de las capacidades individuales? ¿Es sinónimo de tener mucho dinero? ¿Se puede ser próspero en un entorno que no lo sea?  Y repito: ¿Cómo pudiera Cuba convertirse en un país próspero?

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El Gobierno anuncia más recortes presupuestarios para 2018

El Gobierno cubano volverá a reducir gastos en 2018 tras dos años de recortes —según recogió el viernes el periódico estatal Granma—, en momentos en que se profundiza la crisis de Venezuela, su más cercano aliado en la región, lo que supone otro golpe a sus finanzas.

La Habana comenzó a recortar el pasado año las importaciones y reducir el uso de combustible, así como de electricidad. Su economía entró en recesión por primera vez en casi un cuarto de siglo, recordó Reuters.

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La Evasión Fiscal en Cuba

Lina Peraza, ministra cubana de finanzas y precios, informó en Reunión de Presidentes de las Asambleas Provinciales del Poder Popular, que en el ejercicio fiscal de 2016 en Cuba “se cobraron 142 500 multas, por un importe de 22,8 millones de pesos sobre la evasión de impuestos en sus vertientes de fuentes de ingresos a los presupuestos locales y de enfrentamiento a la impunidad.”1

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Cuba: la tierra promisoria para la televisión analógica

Anda muy mal la implementación y desarrollo de la televisión digital en Cuba si los que tienen que ver con dicho programa no han podido resolver el problema de los altos precios que tiene que pagar la población para adquirir, en las denominadas tiendas recaudadoras de divisas, los medios y aditamentos necesarios para poder acceder a sus beneficios durante el ya extenso periodo de transición a la era digital.

Pongamos, por ejemplo, las famosas cajas decodificadoras de alta definición que, tanto las ensambladas en la Isla como las importadas, se comercializan entre los 50 y 60 pesos convertibles según sea el caso, cuando el salario promedio en Cuba en 2016 fue de 24 pesos convertibles, lo cual significa que el precio en cuestión duplica y hasta triplica en ocasiones el poder adquisitivo del ciudadano común.

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