El trabajo de vender flores

 

Mabel García Suarez es una trabajadora por cuenta propia que vende flores de forma ambulante en espacios públicos amparada en la licencia: Fabricante, vendedor de coronas y flores (Actividad 49). Su medio de trabajo es una pequeña carreta sobre la cual transporta las flores. El peso de este medio es considerable para esta mujer que con sistematicidad debe detenerse y descansar aunque no esté vendiendo. Para las autoridades cubanas esta acción constituye un delito penado y por el cual Mabel ha recibido en los últimos meses (desde enero) dos multas. Siempre que algún inspector de la dirección de inspección y supervisión del Ministerio de Finanzas y Precios del municipio de Santa Clara le aplica la medida, ella le alega la irracionalidad de la medida y su descontento. La autoridad solo le responde que tiene 72 horas para reclamar.

Esta trabajadora en primer momento reclamó la multa que le aplicaron, pero comenta que el proceso de reclamación implicó, colas, peloteo, incomprensión, discusiones, mal rato y sobre todo dos día que no trabajó y por tanto no generó ingresos. La aplicación de este tipo de multas que son totalmente innecesarias y que no cumplen ningún objetivo por lo que debe ser revisada, sobre todo por la carga subjetiva y por la insensibilidad humanan que transmiten.

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Confundido y maltratado

Sergio Sosa Delgado es un artesano cubano que realiza regularmente su actividad. El pasado jueves se encontraba en el municipio de Ranchuelo de la provincia de Villa Clara, debido a que su horno particular está roto y gestión el acabado de sus obras con un amigo que residen en este municipio. Un funcionario lo interceptó a una cuadra de la terminal de ómnibus con una caja de cartón donde almacenaba dichas obras, ya acabadas y para transportar hacia su residencia en Santa Clara, cuidad cabecera de la provincial.

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¿A dónde van los emprendedores?

La actividad por cuenta propia ha despertado en Cuba un renacer de nuevas y diferentes problemáticas que antes se encontraban reprimidas ante la presencia predominante y casi totalitaria del sector estatal sobre la actividad económica de la nación. El año 2011 abrió las puertas para la existencia y consolidación de la figura del trabajador por cuenta propia, el emprendedor. Una figura económica separada de la actividad estatal que cumple una función social determinada y por ella percibe cierto beneficio.

Como todo inicio, esta práctica no escapó de incertidumbres y tropiezos. Recordemos que esta actividad fue suprimida en la Isla en el año 1963 y luego bajo los difíciles años 90 del pasado siglo, cuando la nación cubana era crudamente azotada por una crisis estructural, se generó cierta apertura hacia la práctica de esta forma de actividad, pero bajo limitaciones que se acrecentaron con la llegado de los años 2000 y la asimilación nuevamente de un modelo altamente centralizado de dirección de la economía.

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