Cuidadoras, una actividad relegada al olvido

Ante la nueva situación epidemiológica que presenta Cuba, existen muchas actividades de trabajadores autónomos que se han visto imposibilitadas de continuar funcionando. El nuevo rebrote de la Covid-19 que sufre la provincia de Pinar del Rio, la más occidental de Cuba, mantiene en una tensa situación económica a Trabajadores por Cuenta Propia que ejercen la actividad de Cuidadores. Muchos llevan más de un año sin ejercer la actividad y, aunque le han dado facilidades de pago, durante un largo período tuvieron que continuar pagando sus licencias y hoy tienen que seguir pagando su seguridad social.

Varios de los motivos de la paralización de las actividades vienen dado por las medidas de limitación de movimiento dictadas por el Gobierno y otra razón es que las personas que pagaban para que le cuidaran el familiar hoy se encuentran en sus casas. Unos acogidos al teletrabajo, otros al 60% por paralización de las empresas. Incluso algunos por ser personas vulnerables, con algún padecimiento crónico y los mandaron para la casa.

La actividad de Cuidadores tiene una gran importancia social. Ante la incapacidad del Estado de asegurar los suficientes establecimientos donde se garantice la seguridad y el cuidado de niños, enfermos, personas con discapacidad y ancianos, estos sensibles ciudadanos realizan esta humana actividad. Las cuidadoras aseguran una atención responsable de las personas necesitadas, posibilitando que los familiares y personas a cargo puedan trabajar y aportar a la sociedad. Valorando también que la actividad de Cuidador es una opción de empleo importante para muchas mujeres que no tenían opción de trabajar con el Estado y eran relegadas a sus hogares como Amas de Casa. Con esta opción, incluso mujeres que nunca trabajaron, hoy forman un fondo de Seguridad Social para su jubilación.

Nos cuenta una pinareña que es cuidadora de niños hace más de 10 años. “Tengo capacidad de cuidar hasta 5 niños, y hoy sólo cuido alguno casualmente. Teníamos un sustento económico que nos permitía a mí y a mi familia cierta solvencia, ahora no lo puedo ver así”. Madre de familia, con gran experiencia en esta actividad porque fue trabajadora de círculos infantiles y graduada de esta enseñanza.

Otra que ejerce la actividad de cuidadora de enfermos, personas con discapacidad y ancianos, nos cuenta que “cuidaba a una anciana de 90 años porque su hijo y nuera trabajan y no estaban disponibles en casa. Desde mediados de 2020 que comenzó el cierre con lo de esta pandemia se me ha hecho imposible seguir con mi actividad porque el hijo de la anciana hace el trabajo ahora en su casa”.

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