Una historia de tropiezos

En enero de 1959, la ola guerrillera desembarcó en La Habana y con ellos comenzaron a posicionarse los ideales diferentes lejos del capitalismo que enrolaba la isla, aunque no sería hasta más adelante, precisamente el 16 de abril de 1961 que se declararía abiertamente el carácter socialista de la revolución que triunfó dos años antes, siguiendo las ideas de Karl Marx y Vladimir Lenin.

Desde el propio inicio del proceso las diferentes formas de propiedad heredadas de la era capitalista en Cuba, estuvieron amenazadas por el nuevo poder político instaurado en la Isla.

La primera gran medida que lleva a cabo la revolución de 1959 fue la Ley de Reforma Agraria, que pondría fin al latifundio en Cuba. Con esta medida los propietarios de las tierras son separados de ellas y por consiguiente estas son entregadas a los campesinos.

Más adelante y bajo el pretexto de que “(…) había que completar el traspaso a manos del Estado cubano de todos los resortes estratégicos de la economía nacional“, se pone fin a la banca privada cubana mediante la Ley 8911. La medida eliminaba los bancos de depósitos y crédito, hipotecarios, o de fomento y desarrollo, incluyendo todos sus bienes, derechos y acciones, y las cuentas y los depósitos bancarios en el extranjero fueron declarados disueltos y extinguidos2. El Banco Nacional de Cuba asumió la condición de continuador legal, subrogado en lugar y grado. Los accionistas y socios afectados fueron indemnizados por esta institución de forma líquida, hasta una suma máxima de 10 mil pesos y los excesos mediante bonos amortizables en un término de 15 años, con un 2% de interés anual.

Sería en 1968 y bajo el nombre de Ofensiva Revolucionaria 3 que se pondría fin a la pequeña producción mercantil y a la propiedad privada capitalista que hasta entonces había sobrevivido4. De esta manera el gobierno de la isla acababa con todo derecho de los propietarios sobre sus bienes, así mismo se afianzaba a la par la robusta propiedad estatal (aunque teóricamente se define como propiedad de todo el pueblo y es el Estado quien funge como representante, según la teoría marxista leninista). Esta forma de propiedad, no era nueva, pero si sería totalmente nueva la dimensión y el alcance de esta mega estructura.

Toda actividad productiva, de servicios, de comercio, bancaria o financiera, pasó así a las poderosas manos del naciente Estado de recién denominado carácter socialista, quien a la larga se convencería de la inoperancia de tal decisión.

Todas estas expropiaciones estuvieron acompañadas de medidas de carácter social que favorecían a las clases más bajas y menos preparadas; de esta forma la nueva fuerza política que emerge en la isla ganaba fácilmente el “apoyo popular”.

En la década del 1990 y tras el repentino derrumbe del campo socialista y la posterior desintegración de la URSS, la situación económica de Cuba se vio gravemente impactada, tales efectos impulsaron a las autoridades a realizar una reforma económica y política, aunque no se reconoce como tal5. Estas transformación desde el punto de vista económico se concentran básicamente en la apertura al capital extranjero mediante la aprobación de una Ley de Inversión Extranjera, la creación de un sector emergente y por último la apertura a formas de propiedad no estatales para el funcionamiento de la economía, es aquí donde aparece el llamado trabajo por cuenta propia (tpcp), lo que teóricamente se define por la teoría económica como pequeña producción mercantil.

La  actividad  por  cuenta  propia  se  amplió significativamente  en 1993, mediante  el Decreto-Ley  No. 141. Los registros de la Oficina Nacional de Estadísticas  (ONE)  dan cuenta de que, en los años 80, el trabajo por cuenta propia no superaba los 50 mil trabajadores.

Tras la apertura en los noventa, la cifra aumentó a 121 mil en 1994 y tuvo un máximo de 165 mil en 2005. Después de esa fecha se produjo una disminución significativa.

Sus ventajas fueron conocidas, dado que se produjo un impacto positivo en la oferta de bienes y servicios de consumo, especialmente alimentos, y de taxis particulares. Para algunas familias constituía una fuente de ingreso alternativa a los salarios y pensiones estatales y, para el fisco, representaba un ingreso impositivo por intermedio de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Pese a estos beneficios, la política hacia el trabajo por cuenta propia no fue estable; pasando por distintos momentos de más o menos suspensión de licencias otorgadas. El débil marco legal para la actuación efectiva de los cuentapropistas los llevó en muchos casos a subsistir  en medio de la ilegalidad.

Esta  actividad, estuvo signada por un declarado carácter temporal y la no aceptación  ideológica dentro del modelo económico cubano. Con la llegada del año 2000 se experimenta en el modelo económico de la isla un retorno a la centralización de la economía cubana, política que afecta de forma directa la actividad por cuenta propia.

Como parte del denominado “Proceso de Actualización del Modelo Económico Cubano” que comienza a aplicarse en Cuba a partir de los acuerdos dictados por el VI Congreso del Partido, el trabajo por cuenta propia vuelve a posesionarse en la vida económica y social del cubano como una opción, ahora con mayor seriedad y seguridad que en tiempos pretérito.

A partir de noviembre de 2010 se produjo un relanzamiento del sector, se reorganiza la lista de licencias autorizadas, subiendo a 178 tipos, mayor que las 157 autorizadas en la lista de 1990; posteriormente se alcanza 181 oficios.

Se estableció un marco regulatorio más flexible, que permitió comercializar bienes y servicios a entidades estatales; se les admite contratar fuerza de trabajo6; pueden alquilar locales y activos del Estado o de otros ciudadanos; una persona tiene la facilidad de disponer de varias licencias para ejercer más de una actividad por cuenta propia, tanto en su municipio de procedencia como en cualquier lugar del país; se prescinde además del requisito de ser jubilado o tener algún vínculo laboral para acceder a esta forma de empleo; se elimina también la restricción para alquilar el total de una casa o departamento; se permitió el arrendamiento de viviendas y vehículos a las personas que disponen de un permiso de residencia en el exterior o aquellos que, viviendo en Cuba, salgan del país por más de 3 meses, para lo cual pueden nombrar un representante.

Datos oficiales expresan que de las  294 mil7 personas con nuevas licencias autorizadas, 68% no tenía vínculo laboral, mientras 16% corresponde a jubiladas y provenientes del sector estatal8. Se aprecia que la mayor afluencia a esta actividad económica no es precisamente de los antiguos trabajadores estatales, sino que estos representan la ínfima minoría.

Pero la apertura a varios tipos de actividades económico y de gestión por cuenta propia por si solo está lejos de generar el impacto real que la sociedad cubana requiere y que las autoridades esperan alcanzar. Se ha de señalar la existencia de un grupo de limitantes que frenan el desarrollo exitoso de estos emprendedores. Se suma a ello además la existencia aún de un sistema socioeconómico que limita el desarrollo de estas actividades ajenas a la idea del socialismo y la planificación centralizada y racionalizadora:

  • La relación de 181 actividades aprobadas por el Estado cubano es aún precaria y reducida; sería oportuno listar solo las no permitidas. Esta debe ser suficientemente flexible como para poder adecuarse a una demanda cambiante en el tiempo, heterogénea en lo local, y que es indescifrable para cualquiera que se lo proponga centralmente.
  • Las actividades permitidas hasta hoy son poco intensivas en conocimiento y no permiten aprovechar el capital humano en toda su plenitud. Muchos de los disponibles estatales serán graduados universitarios que necesitarán una opción acorde con su calificación.
  • Los trabajadores por cuenta propia carecen de un mercado mayorista donde acceder de forma regular a los insumos que requieren para el desarrollo exitoso de su actividad. Por lo tanto debe acceder a los mercados minoristas (por lo general bajo condiciones de desabastecimiento) u optar por una opción menos legal pero más sencilla eficiente y efectiva que implica la participación del creciente y robusto “mercado negro”.
  • No existe un mercado económico para acceder a máquinas, maquinarias, partes y piezas de repuesto y otros componentes técnicos y tecnológicos, que sustenten el funcionamiento en el tiempo de los medios necesarios para sustentar una actividad no estatal de este tipo.
  • Se carece de una plataforma de comunicación e información para colocar a conocimiento de los potenciales consumidores aquellos productos y servicios que se ofertan.
  • Se limita de forma radical todo inversión extranjera encaminada a potenciar estas nuevas formas de propiedad y de gestión. Por lo tanto todo capital que se utilice para la conformación y el posterior funcionamiento sistemático del negocio deberá ser propio o fruto de un préstamo bancario que las autoridades cubanas le faciliten, en correspondencia con la actividad económica que se realiza.
  • Se permite el crédito bancario, pero aún no ha funcionado o se ha generalizado, excepto para la agricultura. Además, el sistema financiero tiene problemas de liquidez y las dos monedas nacionales tienen limitaciones de convertibilidad en divisas. Como alternativa, se requiere agilizar y promover la colaboración internacional en el tema del microcrédito.
  • Aún no se permite la creación de pymes (pequeña y mediana empresa), con posibilidades de integrarse al sector productivo nacional de mayor escala, ni con posibilidades de generar fondos exportables.
  • Se prohíbe por parte del Estado la tenencia de licencia de exportación o importaciones. Del lado de las importaciones se le restringe a utilizar como insumos y maquinaria y herramientas solo aquellos productos que ordenadamente9 se introducen al país y se colocan en sus mercados o el emprendedor opta por salir del territorio nacional e introducirlo como equipaje personal o carga adicional, siempre y cuando estos estén permitidos según la estricta regulación de la Aduana cubana. Del lado de las exportaciones limita el mercado de salida de este negocio y la posibilidad de insertarse y competir en el mercado internacional con productos y servicios.
  • Carecen de recursos públicos para apoyar con asesoría, capacitación e información a los nuevos microempresarios. Es una limitante en general de la actualización del modelo, que se realiza sin recursos, en medio de una crisis financiera y poco crecimiento económico.
  • Las tasas impositivas establecidas pueden resultar, en algunos casos, demasiado altas para negocios que recién comienzan. También son demasiado bajos los porcentajes de costos reconocidos por la ONAT (deducidos) para el cálculo del impuesto sobre ingresos personales. La definición de un período inicial de exención de impuestos sería saludable para la promoción de nuevos negocios. El actual sistema tributario para las y los cuentapropistas establece el impuesto sobre las ventas o los servicios, el impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo, la contribución a la seguridad social, una tasa por la radicación de anuncios y propaganda comercial, y el impuesto sobre ingresos personales que oscila entre 25 % y 50%, según el tipo de actividad.
  • El poco crecimiento económico que vive el país es otro de los obstáculos a la creación de nuevas microempresas. La oferta de bienes y servicios de los cuentapropistas necesita de una demanda. Con estancamiento económico y aumento de las personas disponibles es muy difícil pensar en una demanda suficiente desde las familias o desde las empresas estatales.

En un artículo publicado por los economistas cubanos Pavel Vidal Alejandro y Omar Everleny Pérez Villanueva, se explica breve pero certeramente el impacto real del comportamiento de la demanda en Cuba sobre estas nuevas actividades por cuenta propia. Y cito: “Se necesita de un shock positivo de demanda, que la economía y la política fiscal y monetaria no están en condiciones de propiciar en estos momentos. La ampliación del trabajo por cuenta propia en la pasada década del noventa estuvo impulsada por el shock de demanda que significó la apertura simultánea a las remesas y al turismo. Hoy no existe un impulso similar, por tanto, se debería avanzar lo más rápido posible en superar los restantes obstáculos mencionados y otros que se vayan identificando.”

Hay que valorar que pese al incremento que ha tenido el cuentapropismo, muchos de los nuevos negocios no han podido consolidarse y prosperar. Esto lo explica el hecho de que al cierre de 2013 se habían producido más de 407 mil bajas acumuladas desde 2010.

Bibliografía

Bell, J., López, D., & Caram, T. (2006). Documentos de la Revolución cubana 1959. La Habana: Ciencias Sociales.

Buch, L., & Suárez, R. (2004). Gobierno Revolucionario Cubana. Primeros Pasos. La Habana, Cuba: Ciencias Sociales.

CIP. (2009). Recuperado el 10 de febrero de 2014, de sitio Web Centro de Información para la Prensa (CIP): http://revolucioncubana.cip.cu/logros/desafios-del-desarrollo-economico/

Méndez Díaz, Manuel, “Algunas consideraciones sobre el tema de la estructura socioclasista en Cuba”, en Los cambios en las estructuras socioclasistas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.

Mesa-Lago, Carmelo, “Cuba: ¿qué cambia tras el VI Congreso del Partido Comunista?” en Nueva Sociedad No. 234, julio-agosto, 2011. Fuente: Pacarina del Sur – file:///F:/Bibliograf%C3%ADa/Trabajo%20por%20cuenta%20propia%20en%20Cuba%20%20Importancia,%20l%C3%ADmites%20y%20consecuencias.htm – Prohibida su reproducción sin citar el origen.

Núñez Jiménez, A. (2005). En Marca con Fidel 1962. La Habana: Ciencias Sociales.

Vidal Alejandro, P., & Pérez Villan, O. (s.f.). Relanzamiento del cuentapropismo en medio del ajuste estructural.

  1.  Esta ley fue publicada en la Gaceta Oficial, el 13 de octubre de 1960.
  2. Solamente dos bancos privados quedaron en operaciones en el país, ambos canadienses: The Royal Bank of Canada y The Bank of Nova Scotia.
  3. Ofensiva Revolucionaria: fue una medida anunciada por Fidel Castro Ruz el 13 de marzo de 1968, dirigida a eliminar toda la pequeña producción mercantil urbana.
  4. La propiedad privada capitalista quedó totalmente suprimida, en todos los sectores y ramas a excepción de la agricultura. En cambio la pequeña producción mercantil permaneció con vida pero bajo serias regulaciones que limitaron su proliferación.
  5. Los cambios realizados en la isla durante la naciente década del 90 del siglo XX, tuvo su punto cumbre con la reforma constitucional.
  6. Esta permisión transforma al trabajador por cuenta propia en una microempresa.
  7. Dato de un corte parcial realizado en el año 2010, ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadística.
  8. Recordemos que la apertura al trabajo por cuenta propia tiene como objetivo acoger el excedente de trabajadores estatales que deben ser racionalizados tras un proceso de reordenamiento laboral en el sector Estatal cubano.
  9. Ese proceso se realiza a escala nacional mediante la planificación socialista. De esta manera el Estado realiza diferentes balances para estimar la demanda en un período determinado, por lo general un año.

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