Cuba desaparece del mercado azucarero mundial

El más internacional de los rublos exportables cubanos seguirá en picada este año. Las peores producciones jamás registradas de la historia económica reciente están por venir cuando solo muelen en la zafra 2020-21, 38 de las 56 fábricas de azúcar en activo con que cuenta el país.

Múltiples son los factores que han tirado por la borda el rico patrimonio socioeconómico antillano de hacer azúcar. El deterioro y cierre progresivo de los centrales azucareros (unos 100 de los 156 existentes), el desmonte de trazados e infraestructura ferroviaria especializada y de acopiadoras de caña, la tecnología obsoleta existente en los mismos, el bajo rendimiento de los campos por falta de herbicidas y fertilizantes y otros insumos, la descapitalización por la pérdida y o falta de formación de ingenieros y técnicos químicos azucareros, la pérdida de maestros del azúcar y de obreros capacitados por falta de incentivos (cerca de un millón); entre otras, han dado al traste con que el pasado año, la producción de azúcar del país no rebasara siquiera el millón de tonelada métrica.

Las mayores producciones históricas de azúcar del país archivan sus mejores registros en la etapa republicana. Con bueyes y carretas, Cuba alcanzó alrededor de 7 millones de toneladas. Según la Organización Internacional del Azúcar, el país promedio actualmente entre 1.3 y 1.9 millones de toneladas en el último quinquenio, las cifras más bajas en 120 años de cosecha. Recordemos que, llegamos a ser el 1er exportador mundial de este producto.

El Grupo Azcuba, persona jurídica cubana con una historia institucional de 9 años, creado en sustitución del incompetente Ministerio del Azúcar, ha sido incapaz de cumplir su objeto social. Las exportaciones siguen en decadencia, los derivados del azúcar no se han diversificado del todo (pues el pasado año ni caramelos produjeron), los campos siguen desatendidos y demacrados, con plagas y tirando para los centrales caña sin jugo alguno.

Vale preguntarse con la eliminación de subsidios de la tarea ordenamiento, ¿hasta cuándo el Estado va a seguir subvencionando los millonarios gastos de la ineficiencia azucarera?
Una vez más los pronósticos de esta contienda son reservados. De seguro, al término de los 160 días contemplados, no habrá triunfalismo. De seguro se culpará a la Covid 19 con algún que otro incidente fabril, al arreciamiento del bloqueo norteamericano que no posibilitó la compra de materiales de repuesto, la no llegada de recursos y combustibles con que costear las largas tiradas (en algunas provincias como Santiago de Cuba y Mayabeque, solo un central molerá la caña del territorio), al deficiente rendimiento industrial, la falta de mantenimiento (de 44 millones de USD previsto, solo se dispusieron de 6) las roturas y al negativo impacto de las lluvias asociadas a los ciclones de la temporada.

Sin embargo, las aspiraciones de Julio Andrés García, presidente de Azcuba, no cejan y son las de un verdadero revolucionario. El cuadro prevé superar los rendimientos y los niveles productivos, así como reducir los volúmenes de caña quemada para aumentar la entrega de mieles, electricidad, así como nutrientes para el consumo animal. Eso sin descartar las producciones de alcoholes, papel y madera artificial.

Por si fuera poco, el país consume entre 600 y 700 mil toneladas de azúcar, tiene un convenio con la República Popular de China de otras 400 mil y aun así importa una cantidad nada despreciable para el turismo y las ventas en MLC, dado que de forma liberada hace par de años que no se vende. Se prevé producir cada año 1.5 millones de toneladas.

Unas 500 comunidades rurales donde la caña era el sustento fundamental han visto acrecentadas sus penurias y necesidades desde que hace dos décadas Fidel iniciara la recesión azucarera. Para el estado, la azúcar ha pasado a un segundo plano. Nuestros decisores no honran créditos solicitados, dilapidan los financiamientos y obran de manera improcedente.

Si bien durante la época de esplendor, el azúcar constituyó el 80% de las exportaciones y el 25% del PIB, en la actualidad no se encuentra si quiera entre los 5 primeros renglones y sus perspectivas

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