¿A dónde van los emprendedores?

La actividad por cuenta propia ha despertado en Cuba un renacer de nuevas y diferentes problemáticas que antes se encontraban reprimidas ante la presencia predominante y casi totalitaria del sector estatal sobre la actividad económica de la nación. El año 2011 abrió las puertas para la existencia y consolidación de la figura del trabajador por cuenta propia, el emprendedor. Una figura económica separada de la actividad estatal que cumple una función social determinada y por ella percibe cierto beneficio.

Como todo inicio, esta práctica no escapó de incertidumbres y tropiezos. Recordemos que esta actividad fue suprimida en la Isla en el año 1963 y luego bajo los difíciles años 90 del pasado siglo, cuando la nación cubana era crudamente azotada por una crisis estructural, se generó cierta apertura hacia la práctica de esta forma de actividad, pero bajo limitaciones que se acrecentaron con la llegado de los años 2000 y la asimilación nuevamente de un modelo altamente centralizado de dirección de la economía.

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Continúan arbitrariedades de los Inspectores contra los Trabajadores por Cuenta Propia

Ricardo es un ciudadano cubano residente en la provincia de Holguín el cual manifiesta que conducía un coche de uso particular para el cual tiene licencia como porteador privado y fue multado frente al Almacén de Gastronomía (El Quijote) Municipio Holguín, por un supervisor de la Dirección Integral Provincial nombrado Quintana Peña, por el Decreto 261, artículo 1, inciso h), con una cuantía de $ 50.00, expresando en el acta que violaba:

“Estaba estacionado en un lugar no autorizado para la prestación de servicio”

“No traía Licencia Operativa de Transporte “

“No posee inspección técnica”

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El deterioro de la economía cubana y las limitaciones a la libre iniciativa hunde el ya paupérrimo nivel de vida en la isla

La  realidad económica de Cuba en el 2016 se caracterizó en el orden macroeconómico por la recesión económica, consecuencia de los desequilibrios estructurales del modelo económico, la desfavorable coyuntura internacional por la crisis que afecta a los estados proveedores de subsidios a la economía cubana, el descenso de los precios de productos y servicios de exportación, la disminución de su capacidad de importación, variable de la que depende su crecimiento, y el insuficiente impacto del sector privado en el espacio productivo actual por su papel complementario otorgado a este por el Régimen.

Este desfavorable desempeño económico tuvo un impacto negativo en el ya paupérrimo nivel de vida de los ciudadanos en un contexto donde la retórica oficial estuvo dirigida a propagandear el desarrollo del trabajo por cuenta propia.

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