«Flores, florero…»

 

Desde la antigüedad el oficio de vender flores es muy bien apreciado porque las flores- no hay quien no guste de ese regalo de la natura- contribuyen al mejoramiento humano. Los vendedores de flores ayudan al amor y la fe.

Israel Atencio Bravo es un camagüeyano que se dedica por cuenta propia a vender flores. Israel vende sus flores fundamentalmente en la zona comercial de la ciudad y, ocasionalmente, en función de la demanda, entra en centros de recreación donde le vende su mercancía a las parejas que se encuentran en esos lugares.

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Vendedora multada injustamente

Sin duda alguna, mantenerse por 10 años como trabajadora por cuenta propia en Cuba socialista es una verdadera heroicidad. Es el caso de Martha Pareta Mola quien vende productos industriales en su catre situado en los corredores de la Avenida de los Mártires, próximo a la Plaza de Méndez, ciudad de Camagüey (Al Este de La Habana). En 10 años de labor nunca la habían requerido por ello y ahora los inspectores la multan con 100 pesos por dificultar, según refieren, el paso de los transeúntes.

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Inversión extranjera en Cuba: querer no es poder

En la actualidad nadie apuesta por una economía cubana que sustenta sus políticas en un modelo que las propias autoridades consideran agotado y que se muestra contradictorio, ineficaz y desesperanzador para el ciudadano común.

Me gusta precisar que la economía es un instrumento, un medio para alcanzar el desarrollo, y no un fin en sí misma. Esa  es la dimensión política de la economía. O sea, si la economía tiene que ver con todo, entonces afecta e incumbe a todos, no solo a los políticos y a la sociedad civil.  Cuando se habla de economía hay que tener presente que las políticas económicas, es decir, lo que el gobierno cubano decide e implementa en materia de precios, impuestos, industria, transportes, políticas laborales o de inversiones, en educación, salud pública, vivienda, agricultura, gasto militar y un larguísimo etcétera deben tener como objetivo el desarrollo económico del país. Dicho llanamente: la prosperidad de las cubanas y cubanos.

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¿Quién tiene la SAL-UCIÓN?

Los trabajadores por cuenta propia en la ciudad de Santa Clara, ubicada a 300 kilómetros de La Habana, enfrentan una seria dificultad. Aquellas actividades cuyos procesos productivos requieren de la presencia de la sal, se encuentran hoy bajo una seria problemática. La escasez de este producto es reconocido incluso por los órganos de prensa oficialistas locales.

Según las autoridades encargadas de este asunto, la dificultad reside en el hecho de que ENSAL, la distribuidora nacional, no ha realizado las entregas habituales destinadas a la red minorista, espacio donde “deber confluir los trabajadores por cuenta propia para adquirir los insumos, medios y herramientas que necesitan” para la práctica sistemática de la actividad.

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El estancamiento y conservadurismo del Estado cubano para enfrentar los desafíos económicos, impiden la prosperidad y con ello se corre el riesgo de perder la Nación cubana

¿Cómo pudiera llegar a ser Cuba un país próspero?

Múltiples pudieran ser las respuestas a la interrogante anterior. Y es así porque cada persona tiene su propio concepto de prosperidad que se va construyendo a lo largo de la vida teniendo como  referencia el trabajo personal y la experiencia de los otros.

A pesar de ello, nadie niega o reniega de ella. Usted quiere tener prosperidad, ella también, él; todas y todos en Cuba queremos ser prósperos. Tengo absoluta certeza de que no hay cubana o cubano, no importa dónde esté, que no desee con fervor que Cuba puede llegar a ser  un país próspero. Pero, ¿qué significa ser próspero? ¿Es algo que depende solo de las capacidades individuales? ¿Es sinónimo de tener mucho dinero? ¿Se puede ser próspero en un entorno que no lo sea?  Y repito: ¿Cómo pudiera Cuba convertirse en un país próspero?

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